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El docente Errol Méndez del Liceo San José de Río Sucio cruza en bicicleta, por bote los 200 metros. Desde este punto tiene que viajar ocho kilómetros o más hasta el colegio donde labora.
Es un riesgo inminente el que se corre al cruzar en lancha por este paso, debido a que el puente podría caerse en cualquier momento y, río abajo, acabar con la vida de los docentes que vayan en el bote. La gráfica de la derecha muestra cuesta intransitable y peligrosa que debemos atravesar, en horas de la madrugada, los docentes.
¡Sin palabras!, juzgue usted. ¿Serán estas condiciones humanas para las y los trabajadores de la educación?
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