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Noviembre
del 2004 Yasser Arafat (Mohammed Abed Ar’ouf Arafat, llamado Abú
Ammar) Líder nacionalista palestino (Jerusalén, 1929 -).
Estudió ingeniería en la Universidad de El Cairo, profesión que
ejerció en Egipto y en Kuwait entre 1956 y 1965. Desde el final de
la Segunda Guerra Mundial participó en el incipiente movimiento
palestino, que aspiraba a construir un Estado árabe independiente
sobre la entonces colonia británica de Palestina, chocando con las
aspiraciones judías sobre el mismo territorio. Se unió en 1944 a
la Liga de Estudiantes Palestinos, de la cual fue presidente de 1952
a 1956. En dicho año participó en la fundación del movimiento
Al-Fatah, componente principal de la Organización para la Liberación
de Palestina (OLP), que se creó en 1964; en 1968 pasó a presidir
ambas formaciones, simbolizando desde entonces las aspiraciones
palestinas a la posesión de un Estado propio frente a las
ambiciones territoriales de Israel y de sus vecinos árabes. Durante
este tiempo ha sobrevivido a multitud de atentados y ha ejercido un
papel moderador frente a las tendencias árabes radicales. Como máximo
líder del movimiento, fue rechazado en muchos países occidentales
por sus “supuestas” vinculaciones con el terrorismo árabe; pero
tuvo también momentos de aceptación, como su alocución ante las
Naciones Unidas en virtud del reconocimiento de la OLP como legítima
representante del pueblo palestino (1974), o su admisión como
miembro de la Liga Árabe (1976). El ataque israelí al Líbano en 1982-85 privó a la
OLP de las bases desde donde había organizado sus acciones armadas
contra Israel y obligó a Arafat a refugiarse con su organización
en Túnez. El protagonismo de la lucha palestina pasó entonces al
interior, a las poblaciones de los territorios ocupados, que desde
1988 crearon un clima de rebelión permanente contra las autoridades
israelíes (la Intifada); Arafat intentó capitalizar ese
movimiento proclamando simbólicamente la creación de un Estado
palestino independiente (cuyo «gobierno en el exilio» presidía él
mismo), que obtuvo el reconocimiento de más de sesenta países.
Pero las sucesivas derrotas militares de los árabes acabaron por
convencerle, a raíz de la desaparición de la Unión Soviética y
de la Guerra del Golfo en los primeros años noventa, de la
necesidad de llegar a un entendimiento con Israel. El impulso de Estados Unidos a la apertura de un
proceso de paz en Oriente Medio le dio la ocasión para iniciar
conversaciones secretas con representantes israelíes, que
condujeron a los acuerdos firmados en Washington en 1993: Arafat
regresó a Palestina como titular de un gobierno autónomo (la
Autoridad Nacional Palestina) que inicialmente sólo tenía poder
sobre Gaza y Jericó (después se iría extendiendo al resto de
Cisjordania). Las dificultades para llevar adelante este proyecto
fueron enormes, dada la oposición de los radicales árabes -que
lanzaron una oleada terrorista en el interior de Israel y duros
enfrentamientos militares en el sur del Líbano- y de los
extremistas judíos -que llegaron a asesinar al primer ministro
Rabin en 1995-. Los retrasos y discrepancias en el plan de retirada
israelí de los territorios ocupados añadían dificultad al
proceso, viciado por problemas de fondo, como la falta de
entendimiento sobre el futuro de Jerusalén (reclamada como capital
tanto por el Estado israelí como por los palestinos) o la falta de
apoyo por parte de Siria. Los esfuerzos de Arafat fueron reconocidos
con la concesión, junto a Rabin, del Premio Nobel de la Paz y del
Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1994. Arafat pasa a la historia como un ícono de la
libertad, la convivencia pacífica y el diálogo; irrumpe en la
historia como un símbolo contra la agresión del sionismo hacia un
pueblo ocupado por la vía militar y se convierte en un estandarte
de la soberanía de los pueblos doblegados por la maquinaria militar
apoyada por USA. Es un baluarte en pro de los derechos humanos que, día
a día, son violados en las “zonas ocupadas” por el ejercito
israelita. Yasser Arafat un hombre al que ningún muro
detiene... |
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