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Manual
de Evaluación y Calificación de los servidores comprendidos en la
Carrera Docente
“A
TODOS LOS FUNCIONARIOS A QUIENES CORRESPONDA HACER LA EVALUACIÓN Y
CALIFICACIÓN DE LOS SERVIDORES COMPRENDIDOS EN LA CARRERA
DOCENTE”
Estimados
(as) compañeros (as):
En
acatamiento del deber que nos impone el inciso n del artículo 50 de
la Ley Orgánica del Ministerio de Educación Pública, el cual nos
faculta para recomendar y administrar un moderno sistema de evaluación
y calificación del personal incluido en la carrera docente, hemos
dispuesto la adopción y aplicación del sistema que recomendó la
Comisión del Proyecto de ley respectivo, el cual fue elaborado y
analizado, hasta en sus mínimos detalles, por el Departamento de
Entrenamiento de la Dirección General de Servicio Civil.
Consideramos,
que le sistema propuesto, logra coordinar los aspectos teórico-prácticos
de la difícil labor que representa el proceso de evaluación y
calificación del personal que trabaja en la docencia. El acogerlo
plenamente, es el mejor tributo de reconocimiento que se puede
brindar a sus autores.
Convencidos
estamos, de contar con su valiosa y decidida colaboración para que
el esfuerzo hecho por ese selecto grupo de profesionales, sea
compensado por una justa y razonable apreciación de los servicios
prestados por los integrantes del sistema educativo.
La
observancia de las “INDICACIONES” que aparecen en la página
siguiente, así como la lectura cuidadosa de este MANUAL, son
factores esenciales e indispensables para la consecución de los
logros propuestos por este Departamento y que, redundarán, sin duda
alguna, en una mejor apreciación de los servicios de quienes se
dedican a la noble misión de la docencia.
Atentamente,
CARLOS RECHNITZER GONZÁLEZ
DIRECTOR DEPTO. DE PERSONAL
San
José, noviembre de 1969
Trino
Zamora Zumbado, Director Departamento de Supervisión Nacional, 2005
(autoriza)
PRESENTACIÓN
Este
manual y el formulario que en él se describe y analiza, constituyen
el nuevo sistema de evaluación y calificación de servicios de los
profesionales de la carrera docente.
Con
este sistema se desechan los formularios y procedimientos dispersos,
inseguros y entretenidos que hasta ahora se han usado para evaluar y
calificar a esos servidores, y se ofrece con él, un procedimiento
uniforme, confiable y expedito.
La
información que se obtenga por medio de este formulario, tendrá
una verdadera repercusión y significado dentro de la carrera
docente; por tanto es necesario que los jefes lo manejen con
responsabilidad y justicia; pues su acierto o desacierto dependerá,
en mucho, de la capacidad de observación de quien califique, de la
calidad de su juicio y de la honestidad con que se use estos
instrumentos de Administración de Personal. Si estas condiciones no
se dan, vanos serán todos los esfuerzos que se empeñen en
conquistar una carrera de méritos arraigada –como debe ser- en el
buen desempeño en el trabajo; responsabilidad que compete a los
jefes promover y resguardar.
A
la hora de preparar estos instrumentos, hemos tenido en mente hacer
de ellos algo vivo, útil y armonioso, características que se
garantizan en las disposiciones legales que habrán de ampararlos, y
no otros más que vengan a abonar los ya numerosos y redundantes en
los que se diluye el trámite de las acciones administrativas.
El
manual ofrece una información detallada y completa del contenido de
cada una de las frases del formulario; y explica con paciencia el
uso, manejo y trámite
que habrá de dársele al mismo.
En
él hemos descrito una visión general de todos los puestos que
abarca el sistema: la naturaleza del trabajo las circunstancias y
condiciones en que a menudo se ejercen; y las cualidades o defectos
que pueden observarse en los servidores que los desempeñan.
A
primera vista, la lectura de este manual podría resultar larga para
algunos, y provocar en ellos animadversión y desgano; y
posiblemente lo será, para aquellos que gustan de lo superficial y
menudo, y de hacer las cosas a trochemoche. A quienes así
reaccionan ante él, cabe recordarles que no se puede hacer simple y
ligero en el papel, lo que en la realidad es de por sí harto
complejo y extenso.
Cuando
más se atenga el jefe a éste, más seguras y válidas serán las
impresiones que recoja en la evaluación y calificación, pues el
mismo no es más que una guía certera y racional que le da
argumentos para proceder con solvencia y rectitud de criterio. El le
economiza pensamiento.
Durante
la redacción de estos documentos, hemos hurgado en nuestras mentes
para encontrar la idea y la palabra que encaje mejor en cada renglón;
hemos recogido, varias veces textualmente, lo mejor de escritos
ajenos, en especial, del “Manual de Evaluación y Calificación de
Servicios”, de Alexander Hamilton Ross; y de los siguientes;
“Curso Básico de Supervisión”, de Frank A. Petrie; “Algunos
Aspectos Humanos de la Administración”, de Harvig Nissen;
“Burocracia y Democracia”, de William A. Robson; “La
Administración en Toda su Sencillez”, de Lawrence A. Appley;
“Temperamento, Carácter y Personalidad”, del Dr. Gustavo
Pittaluga; “La Ciencia de la Palabra”, de W.W. Atkinson; y de
“Lo que se Espera del Funcionario Público, de Raymond Nottage.
Además,
este sistema fue pacientemente estudiado y revisado por los
siguientes miembros de la “Comisión del Proyecto de Ley de
Carrera Docente”, señores; Lic. Francisco Chaves Sáenz y Prof.
Efraín Rojas Rojas, de la Universidad de Costa Rica; Lic. Carlos
Rechnitzer González, del Ministerio de Educación; Jorge A. Cruz
Briceño y Lic. José Abdulio Cordero, de la Asociación de
Directores de Enseñanza Media; Prof. José María Chaverri Picado,
y Prof. Anselmo Barrientos Fallas, de la Asociación Nacional de
Educadores; señores Jaime Luján Alvarado y Juan Francisco Chang
Morales, de la Dirección General de Servicio Civil.
Por
otra parte, fueron consultados al respecto los profesores; Manuel
Antonio González Flores, Administrador General de Enseñanza Media;
Luis Alfonso Arguedas A.,
Asesor Supervisor General de Educación Académica; J. Bienvenido
Ramírez Vargas, Asesor General de Educación Pre-Primaria y
Primaria; Zabulón Bolaños Elizondo, Asesor Supervisor General de
Educación Media; y José Alfredo Murillo Chaverri, Asesor
Supervisor General de Enseñanza Profesional.
Que
sirva y dé buenos frutos, es el más precioso galardón que esperar
cosechar con él.
DIRECCIÓN
GENERAL DE SERVICIO CIVIL
HOJA DE EVALUACIÓN Y CALIFICACIÓN DE SERVICIOS DEL PERSONAL
DOCENTE
INDICACIONES
Con
este formulario se evaluará y calificará el trabajo de los
administradores, asesores, supervisores, directores, profesores,
orientadores, secretarios, auxiliares de orientación,
bibliotecarios y otros funcionarios comprendidos en la Carrera
Docente.
Haga
las primeras marcas con lápiz, de manera que luego las pueda
corregir si lo cree necesario; finalmente, ponga la marca definitiva
con tinta.
Si
el Superior del Jefe inmediato no está de acuerdo con las marcas
que éste ha puesto, no debe tacharlas, sino escribir las
modificaciones en la “Sección F” de este formulario.
El
espacio destinado a “OBSERVACIONES”, que aparece a la derecha de
los conceptos de evaluación, debe usarse para dar, por escrito,
idea más amplia de las características del servidor.
Si
necesita más espacio para sus conocimientos, escríbalos en hoja
aparte, refiriéndose claramente al número del concepto que va a
comentar; fírmela y péguela con grapas a la copia del formulario
de la Dirección General de Servicio Civil. Esto lo podrá hacer
tanto el Jefe inmediato como el Superior.
Refiérase
en sus comentarios solamente a los aspectos que repercuten en el
trabajo del servidor.
Procure,
a la hora de calificar, ser absolutamente justo; no permita que sus
perjuicios, preferencias o antipatías personales influyan en su
criterio.
El
Ministerio de Educación Pública supone cierto lo que usted apunte
a continuación; de ello lo hace responsable. Este documento servirá
como elemento de juicio en toda decisión que beneficie al servidor,
y como prueba en cualquier gestión administrativa o judicial que se
presentare.
El
recurso de apelación deberá presentarse ante la misma autoridad
que dictó la resolución respectiva, para que éste la eleve a
conocimiento de su superior jerárquico.
En
la página #1, línea segunda, después de “directores” agréguese
“profesores”. El resto de ese párrafo queda igual.
Engrape
el formulario de Evaluación y Calificación de Servicios según
modelo adjunto, de tal manera que las Secciones queden en orden
alfabético (A-B-C-D y E).
FORMULARIO
DE EVALUACIÓN Y CALIFICACIÓN DE SERVICIOS
Este
formulario ha sido preparado para evaluar y calificar el trabajo de
administradores, supervisores, asesores, directores, orientadores,
secretarios, auxiliares de orientación, bibliotecarios y otros
servidores comprendidos en la Carrera Docente, que durante un período,
NO MENOR DE CUATRO MESES,
continuo o intermitente, hayan desempeñado un mismo puesto o
funciones diferentes en una misma institución o dependencia.
Cuando
el período servido fuere menor a ese, el jefe inmediato únicamente
le extenderá al servidor una “Constancia de Servicios”, en la
que deberá indicar el tiempo trabajado y la calificación que
merece, según su criterio. Esta deberá prepararse en tres tantos,
el original será para el Departamento de Personal, y las copias:
una para el interesado y otra para la institución o dependencia
donde él trabaje.
El
presente formulario de Evaluación y Calificación de Servicios,
contiene “cinco secciones” que los jefes deberán llenar
cuidadosamente. A fin de que resulten más claras y nítidas, y de
ser posible, es conveniente que lo haga a máquina.
El
mismo está formado por original y dos copias. El primero
correspondiente al Departamento de Personal del Ministerio de
Educación Pública, y las copias serán para el servidor, y el
archivo de la institución de enseñanza media o superior, dirección
provincial de escuelas, oficinas o departamento en que trabaja el
interesado.
DE
LA INFORMACIÓN
(Sección A)
El
jefe inmediato deberá completar los espacios en blanco de este
aparte.
Los
datos que se piden en cada uno de ellos, revisten mucha importancia
para las oficinas encargadas del trámite de las mismas; por tanto,
deberán anotarse con exactitud y claridad, y así evitar
posteriores atrasos y enmiendas.
DE
LA EVALUACIÓN DEL CARÁCTER Y PERSONALIDAD
(Sección B)
Esta
parte que consta de ocho aspectos, pretende evaluar todas aquellas
características del servidor que lo distinguen de su semejante.
Son, por tanto, de naturaleza subjetiva, y no deberán tomarse como
fundamento de la “Calificación de Servicios”.
El
término carácter debe entenderse aquí, como el conjunto de
adquisiciones de orden cultural, social y moral que hacen que una
persona se comporte de una manera y no de otra; es toda esa gama de
patrones con que cada individuo gobierna su temperamento. De esta
manera particular de conducir sus aptitudes e impulsos innatos y
congénitos, resulta para él, una suma de características que
engendra una imagen representativa de cada ser humano, a la que se
denomina “personalidad”.
Así
planteado esto, no cabría hacer una división de la personalidad de
factores, pues esta es un todo único e indivisible; más aquí se
propone de ese modo, por avenirse mejor con el propósito que anima
a un sistema de evaluación y calificación de servicios, cual es:
apreciar con justicia el trabajo del servidor y procurar el
enriquecimiento de sus virtudes y la corrección de sus defectos.
Propósitos estos que serían ilusorios con un sistema de juicio
global.
De
estas manifestaciones de la “personalidad”, hemos recogido en
este aparte, aquellas cuyo cultivo es de mayor repercusión e
importancia en el ejercicio de los puestos docentes o
administrativos-docentes, y en general, aquellas que son de interés
para la Administración Pública en tanto se refieren a la estatura
intelectual y moral que debe ostentar todo servidor público.
Los
asistentes de dirección se evaluarán en todos los aspectos que
contiene esta sección; los demás profesionales anteriormente
citados, serán evaluados en siete de esos conceptos, de manera que
no se les tomará en cuenta “expresión escrita” que está
procedida de asterisco.
El
jefe inmediato deberá marcar en cada uno de estos, la frase que
sintetice mejor la apreciación que él haya hecho del subalterno.
Es recomendable que primero los señale con lápiz, a fin de que
pueda hacer cualquier corrección posterior si fuere necesario; y
finalmente, ratificará sus indicaciones con tinta.
El
caso de que ninguna de las frases signifique –de acuerdo con el
contenido que detalla este manual- criterio que él tiene del
subalterno, o desee ampliar el mismo, podrá escribir lo que estime
oportuno en el espacio contiguo destinado a observaciones.
RELACIONES HUMANAS:
En
este concepto se analiza la forma como el servidor se relaciona con
sus subalternos y compañeros; su capacidad para soportar la
personalidad ajena, para comprender las manifestaciones de los demás;
el tacto para concederles a éstas la importancia, atención o
dispensa que realmente merecen en cada una de las oportunidades.
Este juicio, así como todos los otros, no debe sustentarse en
aquello que sea accidental, sino en lo que realmente constituya el
patrón normal que caracteriza el servidor, esto es, debe basarse en
la regla y no en la excepción.
DE
TRATO DIFÍCIL
Se
refiere al servidor que reacciona en forma grosera y hostil ante
cualquier situación insignificante. Las expresiones de sus compañeros
le resultan ofensivas; siempre tiene desavenencias, disgustos y
rencillas con sus semejantes. No sabe respetar a los demás, ni
obtener respeto de ellos. Es incapaz de comprender a los otros y de
obtener comprensión. Los demás rehuyen su trato.
ES
POCO ACCESIBLE, INDIFERENTE
Es
el servidor algo incómodo y susceptible en el trago con los demás;
esto hace que a menudo tenga rozamientos con sus semejantes. Se
requiere cautela para relacionarse con él. Se muestra huraño y
poco comprensivo.
GENERALMENTE
SE LLEVA BIEN CON TODOS
Contempla
a la persona que casi siempre sabe relacionarse con los demás.
Generalmente manifiesta comprensión en sus relaciones personales y
en su trabajo; pocas veces tiene desavenencias con otros.
ES
AFABLE, DE TRATO AMENO
Describe
al servidor accesible en el trato, comprensivo, que no pierde fácilmente
su mesura en las relaciones con otras personas. Tiene respeto para
los sentimientos e ideas ajenos, y logra obtenerlo para los suyos.
RESPETUOSO,
CORTÉS Y MUY EDUCADO
Corresponde
al servidor que por su trato gentil y su facilidad para comprender
las reacciones de los demás, conquista el aprecio de la mayoría.
DE
TRATO Y EDUCACIÓN EXQUISITOS
Distingue
a la persona que por la nobleza y urbanidad que manifiesta en sus
relaciones con todos, contribuye a acrecentar e prestigio de su
institución.
JUICIO
Abarca
la capacidad de reflexión del servidor; el grado en que posee la
cualidad de distinguir en asuntos de trabajo, entre lo superficial e
inútil, y lo sesudo y esencial. Su acierto para elegir entre varias
soluciones posibles, aquellas que, a la postre, los demás reconocerán
como la mejor.
Además,
es oportuno observar aquí, la cualidad de dar opiniones con
discreción, seguridad y tino, para alcanzar una visión correcta de
los hechos, y concederle a las situaciones su justa trascendencia.
SU
CRITERIO RESULTA INÚTIL
Este
concepto corresponde por igual a tres tipos de servidores
completamente distintos, a saber:
Al
de mediana inteligencia pero de juicio errático, incapaz de
analizar fría y objetivamente un asunto.
No
investiga, ni se documenta; no medita sus opiniones, las cuales están
siempre viciadas por escrúpulos y reparos de índole emocional
extraños al problema, por lo cual, sus consejos y sugerencias no
son dignos de atención. Hace juicios temerarios que por lo general
carecen de fundamento.
Al
que del todo no le interesa colaborar. No se preocupa por analizar
los hechos y hallar soluciones adecuadas a los problemas. Cuando se
le pide, emite cualquier juicio repentino para “salir del paso”.
Al
que por falta de tino y sentido común, y por su incapacidad mental
para el análisis y razonamiento, actúa con absoluta inseguridad,
titubea, no sabe qué camino coger, y pierde, en consecuencia, la
confianza de sus jefe.
SU
JUICIO ES DISPAREJO, FRECUENTEMENTE SE EQUIVOCA
Describe
al funcionario poco juicioso y reflexivo, que estando apenas
escasamente informado, externa opiniones ligeras sobre cualquier
asunto. A veces alega y porfía sin fundamento, cuesta mucho hacerle
ver la razón del criterio ajeno. Es contradictorio e inconstante en
sus juicios y opiniones.
POR
LO GENERAL SU CRITERIO ES ACEPTABLE
Es
el servidor de juicio sincero pero poco profundo, que comúnmente
asume un punto de vista racional. Tiene un criterio bastante
definido. Algunas veces su juicio no responde totalmente a la
situación planteada. No es terco, a menudo sabe ceder cuando se
percata que está en un error o que hay juicios mejores que el suyo.
SU
RAZONAMIENTO ES PRECISO Y PRUDENTE
Encaja
aquí la persona de criterio bien formado, que no exterioriza su
juicio sin antes no conocer y pesar los hechos y motivos. Manifiesta
sentido común, acierto y discreción en sus manifestaciones
intelectuales. Sabe reconocer y valorar el punto de vista ajeno, y
atribuir el justo precio al suyo. Por la meditación que encierra su
criterio, resulta difícilmente rebatible.
CASI
SIEMPRE ASUME EL PUNTO DE VISTA MÁS RAZONABLE
Representa
al empleado de bastante solvencia mental que logra encontrar, en la
mayoría de las veces, el juicio que todos aceptan como el más
razonable. Sabe estudiar y analizar las situaciones y problemas, y
determinar el alcance y valor de las soluciones. Es muy sincero y
consciente de su criterio, y prefiere abstenerse de darlo a conocer
cuando tiene tan sólo una opinión sobre el asunto. Es muy
escrupuloso y responsable en todo aquello que emane de su intelecto.
SU
JUICIO ES CORRECTO, OPORTUNO Y BIEN PENSADO
Caracteriza
al servidor talentoso, de gran madurez y prudencia, que sabe
discernir con acierto en todas situaciones y oportunidades.
Para
los problemas y asuntos difíciles o trascendentes, él siempre
tiene a su alcance la mejor solución; por esto inspira respeto y
confianza en los demás, que le buscan como consejero.
Sabe
anteponer lo principal a lo secundario; así como desechar lo
superfluo.
INICIATIVA
Investiga
el talento creativo que posee el servidor, su capacidad para
resolver los problemas de trabajo y su imaginación para concebir
soluciones oportunas y acertadas.
Se
debe notar la medida en que es capaz de enfrentarse a situaciones y
problemas inesperados y hallar recursos para salir avante. Asimismo,
si es persona que toma la iniciativa o por lo contrario, espera que
otros le indique el camino que debe seguir.
Conviene
también aquilatar la capacidad del empleado para corregir y
perfeccionar su propio trabajo; su sagacidad y tino para advertir
los errores o defectos y enmendarlos.
Además,
es importante fijarse en su inteligencia para combinar datos y
hechos, en apariencia sin relación entre sí, y sacar de ellos
conclusiones generales o enseñanzas útiles. Esto último, la
capacidad para ver las cosas en conjunto, en perspectiva, y su
proyección en lo futuro; comprender la relación entre unas y
otras; concebir métodos, y procedimientos o soluciones y juzgarlos
a la luz de la experiencia adquirida y de la prudencia natural, es
indispensable que lo posean quienes ocupan cargos técnicos o de
jefatura, y conviene en tales casos, fijar la atención en este
aspecto.
Debe
estudiarse la imaginación del servidor juzgándola por el éxito
que obtienen las soluciones que se le ocurren.
ES
INCAPAZ DE ENFRENTARSE A UNA SITUACIÓN FUERA DE RUTINA
Describe
al servidor que carece de iniciativa y recursos intelectuales, se
ofusca ante los problemas; nunca tiene ideas que sugerir, cualquier
dificultad o tropiezo lo desconcierta e incapacita para seguir
adelante.
Hace
de su trabajo un proceder mecánico e invariable, por lo cual no
sabe qué hace ante un asunto ajeno a la rutina.
RARA
VEZ CONTRIBUYE CON UNA SOLUCIÓN ADECUADA
Identifica
al servidor de escasa inteligencia e imaginación, apático y
enemigo de desvelarse mucho ante los problemas; cualquier solución
trivial le parece sesuda; no logra penetrar más allá de la cáscara
de un asunto. Rara vez concibe una idea valiosa.
Tiene
muy poca habilidad para resolver, por sí mismo, los conflictos que
se le presentan.
APORTA
SUGERENCIAS CUANDO SE LE PIDEN
Precisa
al empleado que no es espontáneo ni abundante en imaginación
creadora; las soluciones que aporta son fruto de trabajosa meditación;
requiere esfuerzo y sacrificio mental para concebir soluciones
acertadas y valiosas, por esto solamente las concibe cuando la
dificultad lo exige o se le encomiendan sus superiores, y a veces no
las obtiene en el momento oportuno.
HACER
RECOMENDACIONES OPORTUNAS
Corresponde
al servidor con iniciativa; que es capaz de enfrentarse a
situaciones nuevas y salir avante en forma satisfactoria; sabe
afrontar los problemas y dificultades y dar algunas soluciones
pertinentes; ya aún cuando no son brillantes, a menudo resultan de
valor inmediato y adecuadas a la necesidad presente.
ESPONTÁNEAMENTE
SUGIERE NUEVAS SOLUCIONES IMPORTANTES
Caracteriza
al funcionario inteligente y sagaz que rápidamente penetra en la médula
de una asunto o problema, y se forja una idea cabal de él. Tiene
habilidad para descubrir y adoptar recursos e idear métodos y
procedimientos nuevos y eficaces, y obtiene con ellos éxito en su
trabajo.
SIEMPRE
ENCUENTRA LAS MEJORES SOLUCIONES
Distingue
al servidor de gran talento que descuella entre sus compañeros. Es
pródigo en imaginación creadora: rápidamente ofrece las mejores y
más oportunas soluciones a los problemas que agobiarían a los demás.
Posee
una visión amplia de su trabajo y sabe cómo realizar sus propósitos.
En
su trabajo, es un fiel, asiduo y riguroso prosélito del
perfeccionamiento.
DESARROLLO INTELECTUAL
Juzga
este aspecto de la evaluación, la diligencia y empeño que pone el
servidor en acrecentar sus conocimientos.
El
avance de las ciencias, la tecnología y las profesiones, exige que
el profesional realice considerables esfuerzos por mantenerse al día
con el progreso. Esto es igualmente válido para cada uno de los
empleados de cualquier jerarquía y condición.
Todo
servidor público, jefe o no, tiene la obligación de superarse cada
día en sus habilidades y conocimientos para prestar mayores y más
eficientes servicios en la Administración Pública.
Se
ha dicho, con mucha razón, que el mundo de hoy anda a tal velocidad
que es necesario correr como loco para, por lo menos, “mantenerse
donde uno está”.
Los
conocimientos y destrezas necesarios para el desempeño de cualquier
oficio o profesión, van modificándose con el paso del tiempo;
nuevas teorías y doctrinas sustituyen a las pasadas, nuevas y
diferentes máquinas superan y ocupan el campo de las viejas; nuevos
sistemas, procedimientos y normas se van adoptando para hacer frente
a las necesidades cambiantes.
Por
todo ello es de inmenso valor aquilatar la afición y capacidad del
servidor para absorber nuevos conocimientos, propiciar y aceptar el
cambio de los sistemas de trabajo, modificar criterios, en resumen,
su capacidad para perfeccionarse al paso que evoluciona la institución.
El
que no avanza retrocede. Un empleado que no muestre deseos de
aprender, de prosperar en conocimientos y de ser cada día más
ducho y versado en su profesión, cualquiera que esta sea, declara
con ello ser de dudoso valor para la Administración, pues muy
pronto se quedará a la zaga.
Los
jefes deben fomentar el entusiasmo entre los subalternos para que
adquieran las nuevas destrezas y conocimientos del trabajo; para que
completen su educación si éste fuere el caso, o amplíen y
perfeccionen la que ya poseen.
No
hay límite para el conocimiento, siempre se puede aprender algo más;
no debe olvidarse que cualquier esfuerzo que realice el servidor por
aumentar sus conocimientos o destrezas, merece el encomio y la
aprobación del jefe; pues, a la larga todo ello redundará en
beneficio para la Administración, que requiere, cada día en mayor
grado y número, de servidores conscientes y bien informados.
SE
CONFORMA CON LOS ESTUDIOS REALIZADOS
Precisa
al servidor que se basta con los conocimientos adquiridos. Es
enemigo de la lectura, y generalmente se satisface con lo que otros
le informan. A menudo opina de todo sin haberse informado de nada.
No
se preocupa por aprender más; no hace nada por desarrollarse al
compás del tiempo.
Se
resiste al cambio, le cuesta muchísimo adoptar nuevos métodos de
trabajo.
Le
disgusta oír consejo y críticas constructivas, considera que ya
sabe todo lo de su profesión.
ADQUIERE
ALGÚN CONOCIMIENTO CUANDO SE LO EXIGEN
Corresponde
este concepto al servidor que estudia algo más, solamente cuando es
condición indispensable para mantenerse en el puesto. Le importa más
“el certificado” que su progreso intelectual.
No
estudia por ocio, sino por negocio.
ALGUNAS
VECES PROCURA ESTUDIAR ALGO MAS
Describe
al servidor que por iniciativa propia se interesa, algunas veces,
por adquirir otros conocimientos.
No
observa el empeño y constancia deseables para su condición
profesional; pero se mantiene medianamente informado del progreso
cultural que atañe al desempeño de su puesto.
ESTUDIA
CON DEDICACIÓN
Identifica
al profesional que se esfuerza por obtener nuevos conocimientos, técnicas
y destrezas con los cuales mejorar su trabajo.
A
menudo lee acerca de temas relacionados con su labor, investiga, se
informa y está siempre dispuesto a solicitar y oír consejo de
personas más versadas que él, o con más experiencia.
Sabe
apreciar las ideas o sugerencias que se le brinda, y siempre está
dispuesto a modificar su criterio si con ello puede mejorar su
trabajo.
SE
MANTIENE INFORMADO DEL AVANCE DE SU PROFESIÓN
Apunta
este concepto al servidor acucioso y perseverante en el estudio e
investigación de los nuevos aportes culturales con que se va
enriqueciendo su profesión.
Es
culto de la buena lectura, y no escatima sacrificios mentales o económicos,
para avanzar intelectualmente.
Sabe
utilizar, en forma inteligente, sus ratos de ocio, y valorar y
aplicar muy bien los conocimientos que digiere.
Gusta
del intercambio de ideas y conocimientos, del manejo de tesis
adversas, y de enfocar un asunto desde varios puntos de vista, y en
todo ello muestra ser un hombre instruido.
En
su trabajo es celoso guardián del progreso.
SE
MANTIENE A LA VANGUARDIA DE LOS CONOCIMIENTOS DE SU PROFESIÓN
Corresponde
al profesional de gran cultura y capacidad, que es notorio por la
extensión de sus conocimientos teóricos y prácticos y por su
pericia en las técnicas más avanzadas de su profesión.
Procura
el conocimiento, la bibliografía, las revistas y los anales académicos
recientes. Aprovecha toda oportunidad para acrecentar su saber y
perfeccionar su cultura.
No
se conforma con lo que sabe sino que de continuo investiga, lee o se
informa de alguna manera, para mantenerse al tanto de los avances
conseguidos en su campo a saber.
Por
lo general los demás siempre le consultan, pues están seguros de
que sabrá darles una contestación seria e informado.
MADUREZ
Busca
estudiar esta sección, el grado de madurez que posee el servidor.
La
madurez es la cualidad del hombre de definir, para sí mismo, cada
una de las cosas, problemas y asuntos en que se halla sumergido
desde su infancia, y poseer de ellas un criterio propio, estable,
certero y sustantivo.
Este
criterio –como todo lo que es producto del hombre, es temporal está
expuesto a modificaciones, a reformas, siempre en procura de
veracidad y perfección; pero estos cambios y variaciones tienen su
propio ritmo natural y lógico, y no pueden sobrevenir
repentinamente por arrebato de nuestro temperamento o de nuestros
estados de ánimo. Quien de la noche a la mañana juzga malo, lo
bueno; o veraz, lo falso, está todavía muy escaso de madurez.
Madurez,
entonces, es ir perdiendo la condición de niños (versátiles,
inestables, caprichosos, antojadizos) e ir adquiriendo las características
de persona (persistencia, continuidad de comportamiento, compresión).
Consiste en ir desechando las preferencias e inclinaciones
insignificantes, para ir dando cabida a otras de mayor valor, duración
y trascendencia. Es ir pesando el valor de cada cosa según su
importancia y significado, para atribuirle su justo precio en la
escala de valores permanentes y temporales.
Madurez
no es otra cosa que conciencia de sí mismo y de lo que nos rodea;
esto es, atribuirse uno mismo la ubicación precisa en cada caso,
según las facultades que posea, y concederle a las cosas su
verdadera trascendencia.
Es,
en síntesis, la manera precisa de entender el mundo, y todo cuanto
en él existe, y de ello, sólo alcanzamos grados.
Este
es un aspecto muy importante para los profesionales docentes;
pues los discípulos se fraguan a la sombra del hogar y de la
escuela, y a la luz de los padres y maestros. Y estos últimos,
especialmente, deben entrañar una buena porción de ella, toda vez
que su propio saber y entender lo será mañana de sus discípulos,
y que muy a menudo debe vérselas con situaciones que exigen de él
madurez y aplomo.
SU
MANERA DE REACCIONAR ES IMPREDECIBLE; INSEGURO EN SUS PROPÓSITOS
Sintetiza
este concepto al servidor inmaduro. De criterios hábiles e
inconstantes sobre las cosas. Es capricho y antojadizo en sus
actuaciones, incapaz de enfrentar los asuntos importantes con
seriedad y tesón. A menudo lo perturban problemas menudos, y se
atemoriza ante ellos. En sus actuaciones y expresiones, a veces no
manifiesta la sensatez que corresponde a la posición que ocupa y a
la circunstancia en que se encuentra.
Rara
vez concluye las cosas que emprende, pronto se desanima y las
abandona. Gusta de la tutela, y rehuye ejercer sus responsabilidades
con independencia. Cree
que todo lo puede, y sin embargo. Lo que hace deja mucho que desear.
RARA
VEZ ACTÚA CON SERENIDAD Y FIRMEZA
Describe
al empleado que manifiesta alguna regularidad en su comportamiento.
Generalmente procura esquivar las responsabilidades que exijan
decisiones para las cuales se requiera ecuanimidad y perseverancia,
pero en los pocos casos en que se ve obligado a ello, responde con
seriedad.
Por
lo general la posición que asume no logra encajar con la situación
en que se encuentra, pero si se le advierte y reprende, cambia en
mucho su comportamiento.
A
menudo realiza sus trabajos con alguna independencia, aunque no está
del todo seguro de su capacidad para salir avante.
Su
manera de entender el mundo es escasa, todavía no ha logrado darle
su justo precio a las cosas notables, ni desechar del todo las ñoñerías
de su espíritu.
CASI
SIEMPRE SE CONDUCE EN FORMA ECUÁNIME Y DEFINIDA
Señala
este concepto a la persona que se desempeña con bastante
independencia y ecuanimidad.
Por
lo general se puede definir su comportamiento, y saber cuales son
sus gustos, preferencias y capacidad intelectual; sin embargo,
alguna vez desconciertan sus actuaciones y nos parece desconocido.
Casi
siempre se desentiende de las pequeñeces de la vida, y se ocupa de
otras de más valor.
MANIFIESTA
ECUANIMIDAD Y CONSISTENCIA DE SUS ACTITUDES
Identifica
al servido que tiene un comportamiento definido.
Sus
actitudes y manifestaciones se ajustan al momento y circunstancia.
Sabe atender cada situación según corresponda, y enfrentarse a
ella con la serenidad del caso.
Puede
actuar con independencia en su trabajo, y concluir lo que inicia con
responsabilidad y acierto.
Sabe
valorar las facultades y conocimientos propios y ajenos, y
distinguir el valor de cada cosa.
Es
tenaz y definido en el logro de sus propósitos.
MUY
EQUILIBRADO Y SEGURO EN SU MODO DE ACTUAR
Se
refiere al funcionario que tiene mucha solidez y cordura en sus
expresiones. Es capaz de afrontar situaciones difíciles con tino y
prudencia.
Ha
aprendido a juzgar las cosas en forma objetiva y equilibrada, sin
apasionamiento. Sabe relegar sus convicciones cuando se enfrenta con
personas tercas e impulsivas, y mantenerse firme cuando se necesita
persuadir.
Es
reservado en las cosas que escucha y atiende, y en la observación
de los defectos ajenos.
INSPIRA
RESPETO Y ADMIRACIÓN, PERSUADE POR SU APLOMO
Destaca
al servidor de compostura y equilibrio admirables. El sabe medir con
precisión el alcance de sus virtudes y tachas. Tiene un profundo
conocimiento de su propia persona y de los demás. Es consciente de
su propio valer, y de la ubicación que merece en este mundo.
Su
cultura y experiencia le han permitido comprender muy bien el
significado de la vida y el valor de cada cosa.
EXPRESIÓN ORAL
Este
aspecto es de suma importancia par los profesionales que administren
o ejerzan la docencia; un educador sin una expresión vigorosa es
tan incapaz como un soldado sin armas.
Aquí
se estudia, entonces, la capacidad del servidor para expresar sus
ideas, pensamientos, deseos, sentimientos y mociones, de un modo
claro, correcto y eficaz.
Su
destreza para evocar y hacer afluir las palabras en las cuales
verter su espíritu. Su talento para tejer e hilar sus mensajes
orales; la fluidez y soltura con que se sirve del idioma para
producir poderosas, claras y duraderas impresiones en la mente de
los demás.
La
calidad de su voz; su timbre y su volumen, y la correcta entonación
de las palabras.
Asimismo,
se ha de observar la riqueza o pobreza de su vocabulario. Un léxico
exiguo implica un número escaso de ideas, puesto que las palabras
no son otra cosa que los moldes de que nos servimos para darles a la
luz. Así, cuanto más complejo y completo es el pensamiento del
hombre, mayor número de palabras se necesita para expresarlo.
Conforme el niño crece en inteligencia, su vocabulario aumenta
también el uso de las palabras es más exacto y comprensivo. El
vocabulario del hombre ignorante se reduce, comparativamente, a
pocas palabras, mientras que el del hombre ilustre es necesariamente
más extenso, por causa de las exigencias de su pensamiento y de su
deseo de expresarse más claramente.
En
síntesis, el jefe deberá percatarse de si el servidor usa el
vocabulario correcto y propio
para la ocasión; si expone con orden los conceptos, si se mantiene
dentro del tema sin perder el hilo de la conversación; o por lo
contrario, si se sale por la tangente y pasa de un asunto a otro sin
concluir los conceptos; en particular, si su palabra tiene vigor
persuasivo, o sea, si logra que la gente entienda lo que él desea
comunicarle y quede convencida.
NO
SABE EXPRESARSE
Describe
a la persona que no domina el lenguaje, su voz es deficiente, se
enreda y pronuncia mal, le cuesta muchísimo darse a entender.
También
se comprende aquí a toda persona cuya expresión sea pobre,
incorrecta, deshilvanada y no convincente.
Si
fuere el caso de que el servidor padezca un defecto físico que le
impida la correcta expresión, conviene indicarlo claramente en la
sección destinada a observaciones.
INCONGRUENTE,
SE EXPRESA CON DIFICULTAD
Identifica
al servidor que requiere bastante trabajo en rebuscarse las palabras
necesarias para manifestar su pensamiento.
A
menudo se ayuda con los gestos para reparar sus deficiencias.
Posee
un vocabulario reducido, y con alguna frecuencia cae en repeticiones
innecesarias y contradicciones.
Por
lo general habla despacio, y sus conceptos son superficiales e
incompletos; con cierta frecuencia hay que ayudarle a expresarlos y
completarlos.
Manifiesta
inseguridad en su expresión, y no es tan fácil entender sus
explicaciones.
APENAS
PUEDE SALIR AVANTE
Concierne
a la persona que necesita de algún esfuerzo para darse a entender.
No tiene fluidez en el manejo de los conceptos. A veces deja algunas
lagunas entre una idea y otra; sin embargo, después de hacerse
enmiendas, logra comunicar el mensaje. Titubea en el hablar.
Su
vocabulario no es del todo satisfactorio; realmente no corresponde
al nivel cultural de su profesión,
ni a las necesidades del puesto que ocupa.
SE
EXPRESA CON CLARIDAD Y SOLTURA
Describe
al servidor que no le cuesta expresarse; lo hace con fluidez. No
tiene un conocimiento amplio del idioma, pero fácilmente
exterioriza sus ideas con lucidez y exactitud. Su vocabulario no es
rico, pero sabe usarlo con corrección y acierto.
SU
EXPRESIÓN ES PERSUASIVA, CLARA Y CORRECTA
Corresponde
a la persona que sabe expresar sus ideas en forma convincente.
Domina el idioma, pronuncia muy
bien y se le comprende todo lo que dice. Se desenvuelve con
mucho éxito.
ES
ELOCUENTE Y ELEGANTE EN SU DICCIÓN
Señala
al servidor que se distingue por el dominio y propiedad de su
palabra, por la buena voz que posee, y la lógica y claridad que
entrañan sus explicaciones.
Su
conversación es amena y brillante. Tiene dotes de orador.
EXPRESIÓN ESCRITA
Este
capitulo procura estimar la capacidad del servidor para usar la
lengua castellana en sus comunicaciones escritas.
No
obstante, debe entenderse, que la justicia de cualquier calificación
que el jefe dé al subalterno, dependerá del grado de conocimiento
y dominio que aquél posea del verdadero significado de la buena
redacción.
Por
esto, no se espera obtener aquí valores exactos, sino tan sólo una
opinión seria sobre la relativa habilidad del subalterno para
manejar el idioma por escrito, según la estime y considere el jefe.
Con
el afán de ilustrar y fortalecer la opinión de él, añadimos
enseguida las características más notorias de la buena redacción,
a fin de que el jefe pueda decidir el punto con suficiente realidad
y exactitud.
Cuatro
son las características que se reconocen en los escritos de los
estilistas del idioma, a saber: claridad, corrección, concisión y
originalidad.
Una
vez que se haya hecho el estudio del significado de ellas, el jefe
escogerá, observará y evaluará aquéllas que mejor se avengan al
grado intelectual del servidor y a la naturaleza del puesto que éste
ocupa.
CLARIDAD
La
claridad en los escritos puede alcanzarla cualquier persona de
cultura elemental; basta un poco de sentido común y un mediano
conocimiento de la estructura del idioma, para declarar simple y
llanamente lo que se quiere decir.
Significa
que los pensamientos se declaran de inmediato, sin rebuscamiento,
sin ambages, sin aderezo artístico. Quien escribe sabe lo que desea
comunicar y lo expresa directa y sucintamente.
Claridad
es aquella condición de un escrito que hace posible que lo leamos
sin perder el hilo.
CORRECCIÓN
Esta
exige un poco más de discreción, tino y cultura. Para el logro de
ella se necesita del conocimiento y dominio de la gramática, y de
otras disciplinas que reglamentan el uso y colocación de los
vocablos dentro del período, y la legítima función y significado
de cada uno de ellos.
Por
otra parte significa esta cualidad, que se usan en la redacción
palabras castellanas, en sus acepciones correctas, y que se las
acoja adecuadas o propias para el tema de que se trata.
Lo
escrito en el primer párrafo, forma parte del talento y acopio
individual; lo del segundo, es cuestión de diccionario, y en “última
instancia” es la Real Academia Española la que decide si una
palabra es castellana o no lo es.
Ambos
aspectos tienen importancia semejante: el lenguaje propio y oportuno
distingue al hombre considerado y discreto; el lenguaje castizo le
declara culto además y respetuoso de su lengua materna.
CONCISIÓN
Es
la selección cuidadosa de los vocablos de mayor riqueza semántica,
para así, poder decir mucho en poco, sin que sobren palabras ni
falten ideas, ya los conceptistas dijeron: “Lo bueno si breve
dos veces bueno, y aun lo malo si poco, no tan malo”.
Concisión
no significa en modo alguno, pobreza de ideas, raquitez de recursos
espirituales para escribir cuatro renglones de un tema cualquiera.
Ella
es sinónimo de brevedad: pocas y escogidas palabras, dispuestas con
talento, para significar exactas y muy claras ideas.
Escribir
concisamente puede ser privilegio de un cerebro ordenado y
esclarecido; o bien, el galardón al esfuerzo y diligencia en el
podar la página de todo lo superfluo porque se destaque mejor lo
significativo.
ORIGINALIDAD
Esta
es la última etapa que conquistan los eruditos en el cultivo del
idioma; ella representa el momento ese, en que los escritos, ya
hermoseados y pulidos, destacan por la elegancia de la frase, y son
modelo de pureza léxica y de buen decir.
Estos
escritos se distinguen porque el uso de cada palabra entraña su
genuino significado, y en cada ocasión expresan la idea y evocan el
sentimiento que con ella sobrevino al darla a luz.
Estas
virtudes hacen que los mismos se lean, no sólo con facilidad, sino
con deleite y encanto.
Estas
cualidades suelen venir con la persona, pero también puede
adquirirse con el ejercicio y la lectura atenta de buenos modelos de
composición castellana.
SU
REDACCIÓN ES POBRE E INCORRECTA
Identifica
al profesional que es del todo incapaz de expresarse correctamente
por escrito. Sus comunicaciones son difíciles de entender; no
maneja bien el idioma y desconoce las más elementales reglas de
gramática, puntuación y ortografía.
Su
redacción se caracteriza por la pobreza, monotonía y falta de
ilación.
SUS
ESCRITOS SON AMBIGUOS Y POCO CONGRUENTES
Describe
a la persona que no sabe hilvanar bien las ideas por escrito. No
logra precisar exactamente lo que quiere decir, y sus comunicaciones
no son claramente inteligibles.
Tienen
un conocimiento escaso del idioma en relación con el que exige su
puesto, su vocabulario bastante raquítico
SU
REDACCIÓN ES ACEPTABLE
Corresponde
al servidor que a penas puede salir avante en sus comunicaciones. A
sus escritos les hace falta un poco más de orden y unidad. Tan sólo
logra redactar, con algún esfuerzo, las cartas y notas rutinarias.
A penas sí tiene un mediano conocimiento del idioma.
ESCRIBE
CON CLARIDAD Y CORRECCIÓN
Señala
al profesional cuya redacción es buena, clara y cuidadosa. Sus
escritos son fácilmente comprensibles; usa palabras comunes, con
bastante corrección.
SUS
ESCRITOS SON CORRECTOS, CLAROS Y ELEGANTES
Identifica
al empleado que conoce y aplica las leyes de la gramática.
Su
redacción es ordenada, correcta y elegante.
Su
vocabulario, bastante extenso, unido a su imaginación y destreza
mental, le permite dar amenidad y exactitud a sus escritos.
ESCRIBE
CASTIZA Y PULIDAMENTE
Corresponde
al servidor que tiene dotes especiales para redactar, así como un
profundo conocimiento del idioma.
Además
posee un léxico rico y variado; expone las ideas en forma lógica y
ordenada; todo cuanto escribe se lee con interés y complacencia.
Muestra
fina intención y un gran sentido de la estética; sus escritos
descuellan entre los mejores.
CONDUCTA SOCIAL
El
objeto del presente capítulo es advertir la dignidad que manifiesta
el servidor en el desempeño de su cargo y en su vida social.
En
éste deberán analizarse aquellos aspectos de la conducta del
empleado, que en alguna manera contribuyen a enaltecer, guardar o
denigrar el prestigio de la institución a que sirve.
Se
recoge pues, aquí, no todo su desempeño social, sino solamente
aquellos aspectos que se relacionan, directa o indirectamente, con
el resguardo del buen nombre del organismo en que trabaje el
servidor.
Este
aspecto reviste notoria importancia para los educadores; pues es
oportuno recordar, que se educa más con el ejemplo que con la
palabra; y ello es de mayor significado y trascendencia en las
instituciones educativas ubicadas en una comunidad pequeña, en la
que los miembros de esta última dependen de una manera más
estrecha del educador.
Muchos
habrán tenido la experiencia de apreciar la vergonzosa y empañada
atmósfera que ha dejado un educador irresponsable en un
pueblo de estos; y se habrán percatado de la deshonestidad y
descaro con que se condujo, y de los irreparables daños y agudas
consecuencias que su comportamiento le trajo a la docencia.
De
todas estas cosas, pretende indagar, registrar y dar cuenta este
concepto.
SU
CONDUCTA ES ESCANDALOSA
Corresponde
al servidor que no sabe comportarse socialmente. Su conducta es
motivo de escándalo en el lugar trabajo, y daña grandemente a la
institución en que labora.
A
menudo se ve envuelto en querellas y asuntos ruines.
Su
manera de presentarse es descuidada, deja mucho que desear; no sabe
observar la compostura, aliño y responsabilidad que exige el
desempeño de su puesto.
SU
MODO DE CONDUCIRSE DIFÍCILMENTE SE AVIENE CON SU PROFESIÓN
Se
refiere al funcionario que en su desempeño social, comete faltas de
alguna repercusión y trascendencia, nocivas para el ejercicio de su
profesión.
En
las relaciones con la sociedad, no sabe estimar su persona y cargo
en el justo precio que merecen.
Es
demasiado liberal en su comportamiento, y no tiene conciencia clara
de la importancia y repercusión de sus acciones.
Poco
le importan las consecuencias negativas que él mismo o los demás,
deriven de su comportamiento.
RARA
VEZ INCURRE EN FALTAS REPROCHABLES
Identifica
al servidor que tiene algún celo por preservar limpio el nombre de
su cargo o profesión; sin embargo, no todo el tiempo su conducta
atestigua sus propósitos.
Es
ciertas ocasiones, no se conduce con el decoro y templanza
necesarios.
Su
presentación y aliño personales, se ajustan al puesto y
circunstancias en que se desenvuelve.
Su
conducta es aceptable; las recriminaciones y quejas que se escuchan
de él, por lo general, son veniales.
SE
COMPORTA BIEN, SABE ADAPTARSE A LA CIRCUNSTANCIA SOCIAL
Atañe
a la persona que se conduce con sobriedad y mesura. Su
comportamiento encaja con el momento, circunstancia y situación en
que se encuentra.
Es
responsable y honesto.
SE
CONDUCE CON DIGNIDAD Y NOBLEZA
Conviene
al profesional culto, de compostura y modales nobles y distinguidos.
Es
honesto y mesurado en sus relaciones sociales, y muy responsable en
el ejercicio de su profesión.
Tiene
mucho sentido para dar a su persona el aliño y decoro debidos, y
para preservar una presentación y apariencia física cuidadosas.
Observe
un comportamiento digno y honorable.
SU
CONDUCTA ES INTACHABLE
Destaca
al servidor de una educación y conducta social, exquisitas.
En
este aspecto, posee atributos dignos de admiración y
reconocimiento.
Su
comportamiento es ejemplar.
(Sección
C)
Esta
parte contiene la enumeración y descripción de los conceptos más
importantes del trabajo de un profesional del ramo docente. La
importancia de ellos radica en que son factores que inciden de
manera inmediata en el cabal desempeño de un puesto dentro del
magisterio, y que en los mismos se encuentran sintetizados,
finalmente, una buena cantidad de pormenores que apenas son pequeñas
fases de un mismo aspecto.
En
ellos no se pretende observar, como en
los de la sección “A”, las características que en
determinados aspectos presenta una persona respecto de otra, ni el
grado en que ella posee ciertas cualidades caracterológicas o
temperamentales; sino más bien, la forma cómo cumple y satisface
las diferentes etapas y aspectos de las obligaciones y quehaceres
del puesto que desempeña.
Aquí
se destacan los aspectos más representativos de la naturaleza de
los puestos que se pretende evaluar, aquellos que realmente encajan
en la mayoría de estos.
De
la forma como satisfaga el servidor cada uno de ellos, y el total de
los mismos, resultará la eficiencia, es decir, la obtención de la
máxima cantidad y calidad, con el mejor método, en el menor tiempo y al más bajo costo.
De
las apreciaciones que aquí se hagan, resultará la “Calificación
de Servicios”; pues esta última no será más que el resumen o síntesis
en la que se envolverán los factores de la eficiencia que aquí se
registran. La diferencia, pues, entre la “Calificación de
Servicios” y la “Evaluación del Desempeño en el Trabajo” no
es de contenido, sino de forma: ésta es analítica y aquella sintética.
Este
espacio servirá, por tanto, de fundamento a la “Calificación de
Servicios” (Sección D). En modo alguno quiere decir esto, que las
apreciaciones aquí marcadas deben guardar una correspondencia milimétrica
con la Calificación de Servicios; pero sí deben existir entre
ellas, una equivalencia lógica y armoniosa. A manera de ilustración,
un “excelente” no siempre debe equivaler a todas las marcas en
la sexta casilla, éste puede representar algo menos.
En
último término, es la inteligencia del jefe y la observación
atenta, cuidadosa y honesta que él haya hecho de sus subalternos,
la que viene a decidir la importancia y repercusión que deben tener
cada uno de estos aspectos en la “Calificación de Servicios”
(sección D), según sea la naturaleza del puesto que ocupa el
servidor y las condiciones y circunstancias en que haya realizado su
trabajo.
Los
conceptos de “organización del trabajo”, “calidad del
trabajo”, “cantidad de trabajo” y “disciplina” deberán
evaluarse a todos los servidores mencionados al principio de este
manual.
La
“jefatura se apreciará tan sólo en los Administradores, Asesores
y Directores.
Los
restantes (“desarrollo de los programas”, “aplicación de métodos
educativos”, y “relación con alumnos, padres de familia y
comunidad) se tomarán en cuenta en la evaluación de todos los
servidores que imparten lecciones. El último de estos (“relación
con alumnos, padres de familia y comunidad”) se aplicará también
a los Orientadores, Auxiliares, Asistentes de Dirección y
Bibliotecarios).
Para
poner las marcas en cada uno de ellos, se seguirá el mismo
procedimiento indicado en al “Evaluación del Carácter y
Personalidad (Sección B).
RELACIONES CON ALUMNOS,
PADRES DE FAMILIA Y COMUNIDAD
Refiérese
esta sección a la forma cómo el educador se desenvuelve en el
trato con los alumnos, padres de familia y demás miembros de la
comunidad donde trabaja.
En
lo que atañe a las relaciones con los alumnos, procura analizar el
respeto y compresión que el profesor manifiesta en ellas; el esmero
y prudencia con que él atiende los problemas que los mismos le
plantean, y la ayuda que les proporciona en solventar los obstáculos
con que tropiezan en el curso de los estudios.
Respecto
de la comunicación entre educadores y padres de familia, busca
estudiar la diligencia y constancia de los primeros por mantener
informados a estos últimos sobre el aprovechamiento intelectual de
sus hijos, el comportamiento y disciplina de ellos, y demás
manifestaciones de la personalidad de los mismos que merezcan
corrección o estímulo.
En
lo que concierne a la comunidad, trata de observar el grado de
identificación y penetración social que el educador alcanza en
esa; el interés o indiferencia con que ve los problemas de ella, y
el grado en que participa en al solución de esos, y contribuye a
realizar las aspiraciones de la misma.
NO
LE IMPORTAN LOS DEMÁS
Significa
esta frase que el profesor se limita únicamente a dar sus
lecciones. No atiende los requerimientos de sus alumnos, y por esto
ellos no intiman con él; le han perdido la confianza.
El
no hace ningún esfuerzo por ayudarlos en sus problemas personales o
académicos.
Es
irrespetuoso en el trato con ellos, y a veces, hasta vulgar.
Es
enemigo de entenderse con padres de familia; no ve con agrado las
visitas que recibe de ellos; y casi nunca se interesa por conocer el
hogar de su discípulo.
No
le interesan los problemas de la comunidad donde trabaja, procura no
familiarizarse con ella; rehuye participar con los miembros de ésa
en el desarrollo de la misma. No contribuye en nada al mejoramiento
de las condiciones sociales en que ellos viven.
La
comunidad no está satisfecha con él: han tenido roces.
SE
MUESTRA BASTANTE INDIFERENTE ANTE LOS PROBLEMAS AJENOS
Señálase
aquí al profesor huraño en las relaciones con los alumnos, padres
de familia y comunidad.
No
tiene facilidad para comprender a los otros, penetrar en los
problemas e inquietudes de ellos, para ofrecerles su ayuda en el
momento oportuno. Raras
veces ellos acuden a él y viceversa, pues en las oportunidades en
que lo han hecho, no han obtenido una respuesta, atención y solución
satisfactorias, y prudentes.
No
manifiesta interés por los problemas que deriven otros de su función,
y si alguna vez los escucha y atiende es tan sólo para salir del
paso.
No
le gusta inmiscuirse y participar en actividades de desarrollo de la
comunidad, y si alguna vez lo hace es más por compromiso que por
voluntad propia o filantropía.
A
VECES SE INTERESA EN LAS DIFICULTADES DE ELLOS
Identifícase
así, al profesor que esporádicamente atiende las inquietudes de
sus alumnos, y los ayuda a subsanar sus dificultades y tropiezos. No
siempre está dispuesto a hacerlo, pero a veces manifiesta algún
interés.
Por
lo general sabe respetar a los alumnos.
Algunas veces se relaciona con los padres de familia, a fin
de comentar sobre el desenvolvimiento de los discípulos en el
aprendizaje. Presta alguna colaboración a la comunidad cuando ella
requiere de él.
SABE
ENTERDERLOS BIEN
Se
resume en esta frase, al educador que es respetuoso, atento y
comprensivo con los alumnos. Frecuentemente, ellos acuden a él en
busca de una explicación o un consejo. Le tienen confianza y
aprecio. Sabe comunicarse con los padres de familia cuando se
requiere de ello; y estos le tienen estimación y recurren a él con
llaneza y seguridad.
Se
interesa por colaborar en alguna forma en el progreso social de la
comunidad; esta lo acepta y respeta.
ES
UN SERVIDOR DILIGENTE Y ALTRUISTA
Pretende
concretar esta frase, al educador que gusta relacionarse con sus
alumnos para conocer la personalidad de ellos, sus dificultades,
anhelos y condición social y económica en que se desenvuelven, a
fin de poder conducirlos en mejor forma.
El
siempre procura brindarles la ayuda que ellos requieren para su
progreso humano y académico. Obtiene respeto y confianza de ellos,
y en forma noble sabe corresponder a este trato.
Muy
a menudo se relaciona con los padres de familia.
Es
sus relaciones con la comunidad, es activo y entusiasta; le gusta
ayudar al prójimo, y por eso goza de estimación en ella.
SU
MANERA DE DESENVOLVERSE CON ELLOS ES EJEMPLAR
Este
concepto destaca al servidor que por la forma de relacionarse con
alumnos, padres de familia y comunidad ha conquistado el aprecio y
admiración de todos ellos.
ORGANIZACIÓN DEL
TRABAJO
Este
aspecto analiza el conocimiento que pose el empleado sobre los
principios de organización, y la medida y éxito con que los aplica
a su trabajo. Organizar es, en sustancia, coordinar los esfuerzos
para conquistar un propósito; o sea concertar armónicamente la
estructura administrativa, procedimientos y recursos humanos y
materiales. Coordinar es dispones y ordenar sabiamente el esfuerzo
para conseguir unidad, y a través de ella, fuerza y eficacia. Con
ella todo esfuerzo resulta útil; sin ella, sólo reina el desorden,
el desperdicio y el fracaso.
Toda
actividad humana inteligente se asienta sobre estos principios, por
eso nunca se podrá exagerar su valor y trascendencia para el
trabajo, por elemental o por complejo que éste sea.
Todo
empleado, no importa cual sea su jerarquía o la clase de puesto que
desempeña, tiene múltiple ocasión para aplicar estos principios,
que son de lógica y de sentido común.
Asimismo
toda persona inteligente sabe organizar, en mayor o menor medida;
para ello no es necesario saber nombrar ni definir los principios de
organización. Porque organizar no es otra cosa que proceder en todo
cuerdamente; y coordinar es actuar con economía de esfuerzo.
La
organización y la coordinación constituyen una meta por sí mismas
que debe procurarse primero para que todo lo demás discurra sin
tropiezo; pues organizar significa establecer los propósitos,
determinar los mejores procedimientos y métodos de trabajo, y la
forma en que vamos a llevarlos a cabo, procurando que haya armonía
y cohesión entre cada actividad, para que todas en conjunto
conduzcan directamente a poner por obra el plan de trabajo.
Para
los educadores, este aspecto incluye el trabajo de
“departamento”, la preparación de “Planes”, “Unidades”,
“el Diario”, “Ejercicios”, la forma de organizar otras
actividades que se le encomienden y la elaboración o consecución
de “Material Didáctico”, y la capacidad para mantener la
disciplina y lograr la participación del grupo en el desarrollo de
las lecciones.
NO
ORGANIZA SU TRABAJO
Se
refiere a la persona que trabaja en forma desordenada: sin plan ni método
alguno. Todo lo que hace es producto de la ocurrencia repentina, de
la improvisación; esto lo conduce muy a menudo a equivocar y
repetir su trabajo, y con la misma frecuencia, se ve obligado a
corregirlo. Nunca logra ajustar el trabajo al tiempo preciso, por lo
que a veces no lo termina y casi siempre requiere de la ayuda de
otros para conseguir orden.
ALGO
DESORDENADO, NO ORGANIZA CON ACIERTO
Corresponde
al servidor que a veces organiza ligeramente su trabajo, sin el
esmero y seriedad que el mismo requiere. Generalmente encuentra
tropiezos para acomodarse a un plan, y algunas veces lo sustituye
por la improvisación. Le cuesta organizar y coordinar su esfuerzo.
No logra conseguir el orden, método y disciplina indispensable.
GENERALMENTE
ORGANIZA BIEN SU TRABAJO
Este
concepto se acomoda al profesional que casi siempre planea y realiza
su trabajo con bastante seriedad, sin embrago, su habilidad para
organizar y alcanzar disciplina no es del todo aceptable. Algunas
veces necesita de la corrección, ayuda o consejo ajeno para obtener
resultados satisfactorios.
ORGANIZA
SU TRABAJO CON ACIERTO
Significa
que el funcionario dispone su trabajo con orden, mesura e
inteligencia; tiene presentes las circunstancias y obstáculos que
pueden entorpecer su plan; reconoce la importancia y utilidad de los
planes y se ajusta al cumplimiento de los mismos; logra disciplina y
constancia en su labor.
MUESTRA
MUCHA HABILIDAD PARA ORGANIZAR
Define
al servidor diestro en organización y coordinación. Logra hacerlo
muy bien hasta en planes, proyectos y trabajos de cierta dificultad.
Él sabe cómo prepararlos en correspondencia con la realidad,
ampliarlos o sintetizarlos según corresponda, lograr armonía y un
ritmo adecuado de desarrollo. Enfrentar y resolver los problemas y
obstáculos que surgen durante su ejecución. Se hace acreedor de la
confianza de su jefe en todo aquello que forma parte de su labor
pues sabe disponer y cumplir en forma ordenada y eficiente.
SE
DISTINGUE POR SU CAPACIDAD PARA ORGANIZAR
Atañe
al profesional que se destaca como organizador excelente. Conoce muy
bien los principios de organización y los aplica con toda exactitud
a su trabajo. Se le reconoce gran capacidad para organizar y
coordinar actividades diversas y obtener magníficos resultados.
DESARROLLO DE PROGRAMAS
En
este concepto se pretende analizar y registrar, la forma cómo el
educador convierte los puntos delineados en el “Programa” en
lecciones, esto es, en horas de estudio; y el grado en que logra
cumplir todos los temas del mismo en el curso previsto.
Lo
primero se refiere a la fidelidad, profundidad e inteligencia con
que él explica cada uno de los conceptos allí establecidos; la
solvencia cultural que se deduce de sus enseñanzas, la precisa
extensión que sabe concederle a cada uno y la ilación que conserva
en el desarrollo de ellos.
Lo
segundo incluye la enseñanza cabal del “Programa”; es decir, la
explicación consciente y sincera de todos los puntos del mismo, y
el logro de una comprensión satisfactoria para cada uno de ellos,
de parte de los alumnos.
INCAPAZ
DE DESARROLLAR LOS PROGRAMAS CON ACIERTO
Aquí
se reflejan dos casos bien caracterizados y conocidos entre los
educadores.
El
profesional que acostumbra a “ver” el “Programa” en muchos
menos tiempo de lo establecido, y del que logran hacerlo sus compañeros.
Este es casi siempre un síntoma del sacrificio y rapidez con que se
ha tratado su contenido, de haberse “ojeado”
nada más algunos puntos. Él considera el “Programa”
como fin y no como medio o guía. No investiga, no amplía; lo
interpreta en forma estéril, raquítica, lacónica y no como esbozo
o indicio de un conocimiento más amplio y profundo. Deja muchas
“lagunas” por falta de seso. Por ociosidad o apatía.
El
educador a quien siempre le falta tiempo para concluir el programa.
Tan pronto como se inician las lecciones comienza a “atrasarse”
en el cumplimiento del mismo, y su ritmo de enseñanza es más lento
que el de sus compañeros.
La
interpretación y desarrollo que hace del programa, no es la que
realmente corresponde; y la extensión y profundidad con que explica
cada tema, deja mucho que desear. A menudo se desvanece en
explicaciones y comentarios que en nada se relaciones con el asunto
en estudio. Y al final del curso deja varios puntos sin estudiar, o
los desarrolla a trochemoche.
DIFÍCILMENTE
LOS CUMPLE Y LO HACE A TROCHEMOCHE
Corresponde
al profesor que escasamente logra enseñar los conocimientos que
prescriben el programa, y lo hace en forma poco inteligente y
responsable. No consulta y observa con la debida frecuencia el
contenido del programa; para él, éste es una lista optativa de
temas, que deben someterse a su buen saber y entender. No se desvela
mucho por consultar otras fuentes que le ayuden a rectificar sus
errores, a disipar sus dudas o a robustecer sus ideas. Es amigo de
aprovecharse de lo que hacen los demás, pues es perezoso para
pensar y exigirse algo de sí mismo.
SE
ESFUERZA POR DESARROLLARSE BIEN, CON ESCASO ÉXITO
Describe
al educador afanoso y diligente, que muestra interés y esmero por
desarrollar y comprender el programa, por enseñarlo en el término
y condiciones precisas; más con todos los esfuerzos no logra
hacerlo en forma adecuada y completa. La profundidad con que
desarrolla los temas y la extensión que le da a los mismos, no son
del todo adecuados.
LOGRA
CUMPLIRLOS EN SU TOTALIDAD Y EN BUENA FORMA
Define
al profesional que ajusta el “programa” al tiempo previsto, y
logra hacerlo en forma consciente y responsable. De cada tema, él
encuentra los conocimientos necesarios para concederle una extensión
y profundidad bastante adecuada y satisfactoria.
MUY
CUIDADOSO EN LA ENSEÑANZA DE LOS PROGRAMAS
Identifica
al educador muy responsable en el cumplimiento de los programas de
estudio. Él les da término en forma completa; no descuida los
pequeños detalles que esos contienen, y de cada tema logra enseñar
conocimientos veraces, precisos e importantes.
Sabe
darle a cada tema la ponderación, profundidad y dedicación que
realmente merecen.
Para
aclarar sus dudas y cerciorarse de que realmente está procediendo
bien, prefiere consultar con sus compañeros y asesores antes que
resolverlas y juzgarlos por su propia cuenta.
DESARROLLA
LOS PROGRAMAS EN FORMA EJEMPLAR
Aquí
se destaca al profesor que interpreta y administra el programa con
suma inteligencia y responsabilidad. Él tiene un dominio admirable
del contenido del mismo, y sabe vertirlo con maestría; enlaza y
asocia muy bien los temas, los sintetiza o amplía según sea
oportuno para la mejor comprensión de los mismos. Se percata de las
imperfecciones que contiene, y logra corregirlas al trasmitir los
conocimientos a sus discípulos. Sus compañeros solicitan su ayuda
en este sentido.
CALIDAD DEL TRABAJO
Para
hacer las anotaciones en este concepto, conviene que el jefe medite
sobre lo que entiende por “calidad”. Puede reflexionar sobre los
puntos siguientes, los cuales le servirán para orientarse.
La
“calidad de por sí:
La calidad de por sí es un adjetivo que debe estar implícito en
cada una de las labores. Representa el grado de excelencia y
perfección que infundimos en cada cosa que brota de nuestras manos
y de nuestra inteligencia;
es la delicadeza y pulcritud que se destaca en ella;
representa el tesón, la paciencia y sacrificio espiritual y
material que hemos vertido en cada trabajo.
Es
la luminosidad que despide cada cosa hecha con empeño, el matiz que
la caracteriza y distingue, del cual deriva su precio.
Entendida
así, calidad no es más que eficiencia: satisfacer cada cual a
cabalidad la función que le ha sido encomendada. La calidad debe
exigir en todo; desde los puestos inferiores hasta los demás alta
jerarquía; de ello depende el éxito en todas las esferas y
actividades del ser humano.
La
“calidad” y el servidor:
Para el servidor la calidad de su trabajo también reviste gran
importancia. La mayor satisfacción del hombre es saber que hace su
trabajo lo mejor que puede, y que esto que es capaz de hacer tiene
cierto grado de perfección. Si al empleado no se le inculca la
importancia de esto, hará su trabajo en forma mediocre y no derivará
de él ni orgullo ni satisfacción personales. Cada día irá dando
menos, pues conforme el tiempo pasa, se convencerá de lo estéril
de su obra, perderá el interés y se convertirá, tarde o temprano,
en un parásito.
Estos
servidores que desempeñan el puesto como si ya estuvieran
disfrutando de la pensión, que hacen lo mínimo y lo hacen malo, y
rehuyen todo esfuerzo para superarse, originalmente fueron
servidores diligentes y eficaces que perdieron poco a poco el interés
por su trabajo, pues éste dejó de procurarles satisfacción.
El
hombre que se esfuerza por trabajar bien y descubre que nadie ni el
reconoce su mérito, ni le da importancia a la superior calidad de
su trabajo, se descorazona, pierde la fe, y se convierte
paulatinamente en un servidor nulo, hará lo mínimo sólo para
seguir percibiendo su salario, y no pondrá ningún entusiasmo en su
obra.
Por
lo contrario, aquel que comprueba el premio a su mayor esfuerzo, y
ve que si mejora progresa, cada día servirá más y servirá mejor.
INFLUENCIA
Y RESPONSABILIDAD DE LA JEFATURA POR LA CALIDAD DEL TRABAJO:
Comúnmente
se da como un hecho indiscutible que la “calidad del trabajo”
depende exclusivamente del servidor; sin embargo, es a la jefatura a
quien corresponde que los subalternos reconozcan la importancia de
esta condición, procuren alcanzarla y dispongan de los medios
necesarios para lograrla.
En
primer lugar, hay que decir que la calidad del trabajo depende de la
eficiencia de la jefatura; en la medida en que los empleados
reconozcan en su jefe a la persona competente y capaz de
infundirles, con su ejemplo, deseos de superación, así estarán
ellos dispuestos a premiarle mejorando la calidad de su trabajo.
Además, no basta con dar el ejemplo, es necesario también que la
jefatura busque y halle los medios más eficaces para conseguir que
los subalternos puedan superarse. Desde luego, el primer paso es
exigir calidad. Peca de optimista quien cree que el servidor está
siempre dispuesto a trabajar bien aunque lo pidan; por lo común, lo
empleados suelen dar, cuando mucho, nada más lo necesario para
satisfacer las exigencias y órdenes de la jefatura: si se les pide
poco... “darán menos”. Si el jefe exige calidad debe estar
dispuesto también a reconocer y premiar el esfuerzo del empleado;
debe concederle toda la importancia que tiene; constituirla en el
elemento que distingue al servidor ejemplar y tomarla muy en
consideración para otorgar ascensos y otras oportunidades. Además,
debe asegurarse de que el empleado se desenvuelva y actúe en un
medio emocional que le induzca a luchar por superarse.
Por
lo tanto, el jefe debe prestar atención a los factores emocionales
que propician el perfeccionamiento del trabajo; ente ellos:
seguridad y confianza de sí mismo; respeto; discreción; justicia;
conducta sincera; sin dobles de ninguna índole.
Los
medio y recursos: Otro
elemento de considerable importancia, que hay que tomar en cuenta a
la hora de calificar la “calidad de trabajo”, es el de los
medios de que se disponen para alcanzar la meta.
Si
el organismo cuenta con buenos instrumentos, materiales y
condiciones de trabajo, la calidad de la función que se cumple será
mejor que si se carece de ellos.
La
calidad de la enseñanza
que puede obtenerse en una escuela central de San José, que tiene
un edificio espléndido, excelentes condiciones físicas, abundantes
comodidades didácticas, y una población escolar que proviene de
hogares de cierto grado cultural, no podrá lograrse, con el mismo
esfuerzo, con una escuelita ubicada en un pequeño y lejano caserío,
alojado en un rancho pajizo, sin más materiales que una estrecha
pizarra y unos bancos, y unos alumnos pobres y enfermizos que
descienden de padres analfabetos.
Esto
significa, entonces, que el jefe debe establecer los patrones de
calidad, y al hacerlo debe pensar cuánto es lo mejor que se puede
alcanzar en ese ambiente y condiciones, y con esos recursos y
materiales.
Por
la extensión del comentario no es necesario explicar, una por una,
las casillas; pues a la luz de la expuesto, estas resultan fáciles
de entender y manejar.
APLICACIÓN DE MÉTODOS
EDUCATIVOS
Este
capítulo examina el conocimiento y dominio que posea el educador
sobre los diferentes métodos de enseñanza, y de los procedimientos
y actividades que implica el fenómeno del aprendizaje.
Estudia
el tacto y disposición del profesor para escoger el medio más
apropiado para trasmitir los conocimientos, y encontrar el método
que resulta más cómodo y eficaz al tema que se pretende enseñar,
al alumno que aprende y a la situación en que todo ello se realiza.
La
capacidad de darle a cada lección y tema, el tono y carácter que
realmente necesitan para ser digeridos; el talento para saber echar
mano de la amenidad, del rigor académico, del trabajo activo o de
la simple exposición, según sea oportuno y conveniente.
La
habilidad para obtener participación activa del grupo durante el
desarrollo de las lecciones y conquistar la atención y entusiasmo
de éste por los conocimientos, y granjearse la buena voluntad y
respeto de él.
Observa
la aptitud del que enseña para fomentar la investigación,
autocorrección, responsabilidad, en suma, el progreso cultural y
educativo de la personalidad del discípulo.
NO
SABE APLICAR LOS MÉTODOS EDUCATIVOS
Este
punto describe al profesor que no acierta en el ejercicio de la
metodología. No tiene tacto para adecuar el método a la naturaleza
y dificultad del tema que pretende desarrollar. No logra una clara
comprensión de lo que pretende transmitir.
A
menudo, buena parte de sus discípulos se quejan de que no le
entienden. Sus explicaciones no observan la profundidad y ritmo que
necesitan para ser comprendidas. Usa la pizarra en forma
desordenada; abusa de la explicación académica y del dictado.
Sus
discípulos detestan asistir a sus lecciones. No consigue despertar
el interés ni atención requeridas.
A
VECES LOGRA ALGÚN ACIERTO DIDÁCTICO
Este
aspecto caracteriza al profesor que le cuesta aplicar los métodos
didácticos. Sus explicaciones no resultan fácilmente asequibles al
intelecto: carece de coordinación entre los conocimientos y los métodos
expositivos, y es bastante rutinario en la forma de desarrollar sus
lecciones; da poca oportunidad a sus discípulos de participar
activamente en la enseñanza. Usa poca de la interrogación; sin
embargo algunas veces logra manejar bien las preguntas y hacerse
comprender.
A
menudo, sus alumnos le piden que repita las explicaciones porque no
les quedaron del todo claras. No logra promover entusiasmo e interés
en sus alumnos, se conforma con que lo escuchen pasivamente.
CASI
SIEMPRE LOS APLICA BIEN
Representa
al educador que conoce los métodos de enseñanza y su aplicación,
pero que por apatía o falta de interés no los utiliza todo el
tiempo como debiera hacerlo.
Aveces
logra la participación activa del grupo en sus enseñanzas, y en
algunas otras ocasiones muestra interés por cambiar la forma de
trabajo. Casi siempre obtiene la atención del grupo, y alcanza que
éste asimile sus enseñanzas con bastante exactitud.
Sus
alumnos obtienen un aprovechamiento de sus lecciones bastante
satisfactorio.
LOGRA
AJUSTAR EL MÉTODO AL MOMENTO EDUCATIVO
Identifica
al profesional que conoce bastante bien los métodos de enseñanza,
y que sabe aplicarlos con discreción y tino, según se acomoden
mejor a la particular naturaleza de cada tema, a la dificultad de
los conocimientos que contiene, a la amenidad o aridez del mismo y a
la disposición anímica del grupo.
Consigue
la atención e interés de sus alumnos en lo que enseña, y buena
comprensión de sus explicaciones.
USA
VARIEDAD DE MÉTODOS CON DOMINIO Y ACIERTO
Analizar
al educador que conoce y domina muy bien los diferentes métodos
pedagógicos. Él sabe echar mano de cada uno de ellos en el momento
más oportuno, y los maneja con gran soltura y seguridad.
Siempre
mantiene la atención, interés y entusiasmo del grupo. Gusta de que
sus alumnos investiguen y obtengan conclusiones propias. Fomenta el
intercambio de ideas y opiniones, y sabe conducirlas con destreza
para obtener conclusiones válidas. Tiene mucha capacidad para
utilizar material didáctico en la ocasión en que se requiere de él,
y sabe extraer gran aprovechamiento del mismo.
SU
APLICACIÓN DE LOS MÉTODOS ES EXCELENTE
Destaca
esta oración al profesional ejemplar por el conocimiento y domino
de los métodos educativos. Por esto, generalmente sus compañeros
frecuentan sus consejos y los alumnos procuran sus enseñanzas.
Sus
discípulos extraen de las lecciones, enseñanzas muy valiosas, y
las digieren con entusiasmo e interés. Le admiran y respetan, y
siempre le manifiestan ese genuino y espontáneo reconocimiento que
brota del auditorio que se ha deleitado en aprender.
CANTIDAD DE TRABAJO
La
cantidad de trabajo es un factor de difícil medida y comprensión
así en forma abstracta; y esto resulta más arduo todavía, cuando
pretendemos sintetizar en un aparte, el verdadero significado de
ella es una extensa y heterogénea gama de puesto de distinta
naturaleza y constitución, como lo serían en este caso los
docentes, técnico-docentes y administrativo-docentes.
Por
esto, en vez de precisar aquí cuanto es hacer mucho y cuánto poco;
se trata de estudiar, analizar y comprender los factores que inciden
de manera directa o indirecta en el cumplimiento de las funciones,
tareas y responsabilidades de cada puesto; a fin de que así, esta
apreciación pueda ser más justa, útil y concreta.
La
cantidad de trabajo no representa otra cosa que el grado en que
somos capaces de conquistar un aspecto de la eficiencia; esto es, la
medida en que logramos cumplir con nuestras responsabilidades
ordinarias, y la dedicación espontánea que invertimos en otras
actividades contiguas al puesto, que a pesar de no estar explícitas
en el “Manual Descriptivo”, nos las exigen las circunstancias,
la necesidad del buen servicio y nuestra propia ética de
funcionarios conscientes y honestos.
FACTORES
QUE DETERMINAN LA CANTIDAD DE TRABAJO
Existen
varios factores de naturaleza material y espiritual, de cuya armonía
y conjugación depende el resultado final que se intenta medir aquí;
y que solamente teniéndolos presentes, podemos aquilatar la
cantidad en su justo precio.
La
cantidad de trabajo deriva de la inteligencia, energía y vigor que
cada servidor ponga en la realización de las funciones que le
incumben, de la naturaleza misma del puesto que desempeña, de la
estructura de la organización donde trabaje, de los métodos y
procedimientos que utilice, de los recursos y materiales de que
disponga y de las condiciones y circunstancias en que se lleve a
cabo el trabajo.
Habrá
de reflexionarse en cada caso, sobre la incidencia positiva o
negativa que haya tenido estos factores en el número de funciones y
actividades cumplidas. Una vez hecho este análisis, el jefe deberá
pensar cuidadosamente, si la responsabilidad por la deficiencia o
eficiencia que alcanzó el servidor, le cabe por entero a él; esto
es, si es producto del empeño y esfuerzo puesto en el trabajo, o si
resultó así por factores ajenos a su voluntad.
Al
evaluar este concepto en los servidores docentes, el jefe deberá
contemplar la responsabilidad que observa el profesor en el
ejercicio ordinario de la enseñanza; la diligencia o
apatía que manifiesta en impartir “centros de estudio” o
lecciones de recuperación; la promoción que obtiene; la
participación en actividades cívicas y sociales que realiza la
institución donde trabaja; y la asistencia a “Reuniones” y
“Consejos de Profesores” a que fueren convocados por los
superiores.
Con
el análisis pormenorizado que se ha hecho de este concepto, el jefe
ya podrá emitir un juicio preciso y razonable de cada uno de sus
subalternos; por ello, no describiremos cada una de las frases, pues
ya cobraron suficiente realidad, como para que
él pueda manejarlas con soltura y seguridad.
JEFATURA
Esta
sección analiza la habilidad del servidor para desempeñar las
tareas de la jefatura. Las funciones más importantes que implica el
ejercicio de ella, son: planear, organizar, dirigir, coordinar e
inspeccionar.
A
cada una de estas funciones corresponde, a su vez, una variedad de
detalles y aspectos del trabajo que deben ser atendidos
cuidadosamente para mantener la buena marcha de la dependencia donde
se trabaja. Y aun cuando la naturaleza del trabajo que se realiza en
una u otra institución sean distintos, los principios que rigen la
función de jefatura son valederos y eficaces en cualesquiera de
ellos; pues en todos los casos se ejercerá una función por número
de personas que utilizan métodos, procedimientos y materiales para
cumplirla.
Las
preguntas que se sugieren enseguida, procuran dar una orientación
concreta del significado y alcances de cada una de esas funciones, a fin de que el desempeño de la jefatura, pueda ser
percibido y enjuiciado con fundamento y justicia.
Planear:
Significa pensar anticipadamente. Es la preparación de un
itinerario de trabajo para llevar a cabo lo que se ha propuesto de
antemano. Abarca la determinación de los procedimientos, y la
fijación de responsabilidad.
En
este sentido, caben las siguientes preguntas:
Tiene
el jefe conciencia de los objetivos y misión de su dependencia a la
hora de forjar los planes de trabajo?
Estima
cuáles necesidades requieren solución con más urgencia?
Prevé
con la necesaria antelación todos los detalles del trabajo que debe
realizar?
Sabe
adoptar las medidas necesarias y prepararse para hacer frente
a las responsabilidades y situaciones que se le presentarán?
Da
participación a los subalternos cuando se preparan los planes y
proyectos?
Una
vez aprobado el plan de trabajo, sabe cumplirlo puntual y cronológicamente?
A
fin de cuentas, se le quedan muchas cosas sin hacer?
Investiga,
descubre y analiza las modificaciones, reformas, y cambios que es
necesario implantar para que su trabajo mejore?
Al
final de año, se preocupa por evaluar el plan; por descubrir sus
defectos, imperfecciones o virtudes, para sacar una enseñanza y una
experiencia con las cuales mejorar el plan para el año próximo?
Se
preocupa porque los errores del plan anterior no se incorporen o
repitan en el nuevo plan?
ORGANIZAR:
Consiste en determinar la estructura en la que se va a desarrollar
la acción; la forma cómo se disponen los recursos humanos y
materiales para alcanzar los propósitos establecidos; la fijación
de líneas de autoridad, de responsabilidad y comunicaciones.
Al
respecto, pregúntese:
Sabe
el jefe organizar sus recursos para llevar el plan a la práctica?
Determina
el tiempo que se va dedicar a cada labor, de acuerdo con la
importancia y dificultad de cada una de ellas?
Tiene
iniciativa de ingenio para hacer pequeños ajustes que permitan
superar la dificultad de cada una de ellas?
Tiene
experiencia y buen sentido para establecer el orden en que se deben
ir realizando las varias partes del plan?
Organiza
el cuido y mantenimiento de los materiales y equipo de trabajo?
Cuida
de que los subalternos mantengan limpio el lugar de trabajo?
DIRIGIR:
incluye el dar órdenes, la asignación de deberes; el adiestrar al
personal; el mantener la disciplina; en resumen, “llenar los
huecos entre el rendimiento deseado y el rendimiento real de los
servidores”
Hágase
estas preguntas:
Es
consciente el jefe de la importancia que reviste el definir y
distribuir las funciones?
Distribuye
el trabajo siguiendo un procedimiento gradual y organizado de
delegación de deberes y responsabilidades?
Sabe
distribuir las funciones de acuerdo con la capacidad, experiencia y
temperamento de sus servidores?
Explica
claramente a cada subalterno cuál es su misión, sus tareas específicas
y deberes?
Hace
saber a su subalterno lo que se espera de él?
Sabe
distinguir a la persona responsable de la que no lo es, para
depositar mayor autoridad en la primera y restringirla a la segunda?
Cuida
de que las órdenes y las sugerencias se trasmitan a través de las
líneas correctas de autoridad?
Se
esfuerza por educar y formar a los subalternos, para que sean más
útiles a la administración?
Reconoce
el mérito y encomia el buen trabajo?
Es
capaz de escuchar y atender críticas constructivas?
Sabe
dar órdenes?
Se
enfrenta a los problemas sin ofuscarse?
Se
preocupa por mantener la moral del subalterno?
Sabe
dar a su gente varias oportunidades para que enmienden sus yerros y
modifiquen su actitud o conducta?
Conoce
la extensión de su autoridad y jurisdicción?
Resuelve
con firmeza, justicia y ecuanimidad los problemas de disciplina?
Sabe
decir “No” cuando es necesario?
Respeta
a sus subalternos y obtiene respeto de ellos?
Mantiene
absoluta discreción sobre las confidencias que le hagan los
subalternos?
COORDINAR:
consiste en armonizar el propósito con la acción para alcanzar el
fin que se persigue. Trata de unificar y sincronizar las actividades
y esfuerzos; es el resultado de la inteligencia con que se hayan
realizado las tres funciones anteriores.
Y
para observarla, hágase interrogaciones como estas:
Ha
dispuesto el trabajo de manera que hay armonía, continuidad y
avance progresivo.
Se
cuida de que no existan conflictos de autoridad ni jurisdicción
entre los subordinados?
Hay
atrasos en el trabajo por causa de la mala coordinación del mismo?
Sabe
conseguir solidaridad entre los subalternos, y sacarle el mejor
provecho posible?
Vela
porque los subalternos puedan en todo momento comunicar lo que
piensan, desean o sienten?
Sus
mensajes, órdenes y demás comunicaciones son adecuados y propios;
o sea, se adaptan a la mentalidad e instrucción de quien los
recibe?
Exige
que se le rindan informes veraces y concretos, que contengan en sí
la correcta interpretación de los mismos?
Da
la jefatura la debida importancia a las comunicaciones: escritas,
orales, impresas, etc.
INSPECCIONAR;
es velar porque las cosas se hagan conforme al plan previsto; en que
dentro de la organización, cada servidor cumpla con la tarea
asignada en el tiempo y condiciones establecidas.
Para
apreciarla, recuerde:
Vigila
el jefe porque durante el desarrollo de los proyectos se mantenga el
ritmo de progreso previsto en el plan?
Sabe
distinguir cuáles de los aspectos del trabajo merecen su mayor
atención?
Vigila
muy de cerca las cosas sin importancia y descuida las de más
trascendencia?
Se
esfuerza por llevar a cabo su labor de inspección en forma
inteligente, instruida y edificante?
En
su relación con los subalternos, le da a las faltas, deficiencias o
yerros, su justo valor y proporción?
Le
ha servido la experiencia adquirida para mejorar el tono, la calidad
y la eficacia de su labor de inspección?
Pide
la jefatura informes correctos de las actividades que desempeñan
sus subalternos?
Sabe
el jefe analizar con certeza los informes que llegan a sus manos?
Vigila
porque los materiales, equipo, etc., sean usados correctamente?
Lleva
a cabo entrevistas con sus subalternos para subsanar deficiencias y
faltas?
Mantiene
a los empleados al tanto de su progreso y situación en el trabajo?
DISCIPLINA:
Está
contenido aquí, la observancia de las leyes generales inherentes a
la profesión que ejerce el servidor o al puesto que desempeñe; la
forma cómo acata los reglamentos y disposiciones inmediatas que
norman su función; la capacidad para aceptar órdenes de sus
superiores jerárquicos y cumplirlas conforme a lo previsto; y el
sentido de responsabilidad con que realiza sus tareas y conduce sus
trabajos.
Asimismo,
abarca ese concepto, la lealtad del servidor para con sus superiores
y la institución. Esto significa actuar con la discreción y
nobleza que imponen las leyes del honor y del respeto; ser fiel
observador de la política administrativa y de los principios éticos
que rigen el marco de actividades de la institución donde se
trabaja.
Leal
no es sinónimo de servil, ni de hombre acomodaticio, ni lisonjero.
Leal significa observar el respeto y estimación que
entraña cada asunto, manejarlo con el tacto que exige;
guardar la compostura y sinceridad que merece cada actuación;
denunciar con sinceridad y fundamento cualquier irregularidad que
cometieron otros servidores en el trabajo, cuando con ella se
socabe, tergiverse o denigre la integridad y pureza que debe
ostentar el servicio público.
Al
respecto apunta William H. Robson en “Burocracia y Democracia”:
“El servidor público tiene derecho de aconsejar, prevenir,
entusiasmar y explicar; pero nada más. Si Ernest Gowers va aún más
lejos y sostiene que, sin un servidor público cree que un proyecto
de su Ministro es desaguisado, su deber es decirlo y explicar por qué.
Si se le pide que lo haga, puede expresar su opinión en cuanto a
las ventajas y desventajas relativas de los posibles y diferente
curso de acción considerados desde el punto de vista
administrativo. Sin embargo, no debe permitir que sus prejuicios
personales o sus inclinaciones políticas estorben o anulen las
nuevas pautas políticas o malogren las decisiones que puedan
tomarse alternativamente, aunque conduzca a fines que él considere
indeseables. Si se halla rotundamente opuesto a la decisión que el
Gobierno ha tomado sobre algún asunto en particular, debe solicitar
que se le traslade a otro ministerio. Esto ocurre raramente. Pero,
sobre todo, el servidor público no tiene derecho a ser destructivo
o poco diligente”.
Concomitancia
justa e inmediata de lo anterior, es lo que expone Raymond Nottage,
Director del Real Instituto de Administración Pública de Gran
Bretaña, en “Lo que se espera del funcionario público”, cuando
dice: “A menudo, el servidor público recibe información
confidencial en el desempeño de sus obligaciones y podría valerse
deshonestamente de ello en beneficio propio...”
“Para
el funcionario público su deber está primero, jamas debe
subordinarlo a sus intereses personales”.
“No
debe desempeñar un puesto en el que su deber y sus intereses estén
en pugna”.
Finalmente,
y demás de lo anterior, cuando se trate de puestos en los que, por
la naturaleza propia de las funciones no es posible aplicar en forma
inmediata la sanción correspondiente por “llegadas tardías” y
“ausencias” (caso de los profesores), deberá tomarse en muy en
cuenta a la hora de evaluar este aspecto, e indicar en el espacio
contiguo si el servidor ha recibido sanciones por este motivo.
ES
EL EMPLEADO INDISCIPLINADO
Describe
este concepto al servidor que no se sujeta a las normas y
disposiciones que regulan su trabajo. No acepta recibir órdenes fácilmente,
refunfuña y arguye toda clase de pretextos para evadirlas. No es
amigo de dar excusas por ninguna de sus faltas.
Cuando
se le reprende, reacciona con violencia. Es enemigo de rendir
informes de su trabajo, para que no se percaten de la forma anómala
como lo conduce. A veces habla y critica las decisiones de sus
superiores, sin tener fundamento para ello. Es un funcionario
problema, ha tenido dificultades con cada uno de los superiores. Es
holgazán e irresponsable en el cumplimiento de su trabajo.
A
VECES QUEBRANTA LAS NORMAS DISCIPLINARIAS, CUESTA AVENIRSE CON ÉL
Trátase
aquí del servidor que se muestra indiferente en cumplir las normas
y disposiciones que regulan su trabajo. No se interesa por
conocerlas ni cumplirlas, y cuando se le reprende se escuda en el
desconocimiento de las mismas.
Estima
en poco sus funciones y en menos las decisiones y órdenes de sus
superiores las acata cuando le benefician y procura esquivarlas
habilidosamente cuando exigen algo más de lo ordinario.
Es
hábil y escurridizo, resulta difícil contar con él en la
realización de algo. Carece de seriedad y persistencia. Hay que
insistir bastante para que cumpla escasamente sus tareas. Requiere
mucha fiscalización; cuesta trabajar con él.
GENERALMENTE
ES DISCIPLINADO, CASI NO OCASIONA PROBLEMAS
Señálase
al servidor que observa una disciplina aceptable. Sus actitudes casi
siempre resultan acordes con las disposiciones y reglamentos; y en
la mayoría de las veces, atiende y cumple las órdenes que se le
dan aunque no con la prontitud y eficacia esperadas.
Por
lo general es responsable: realiza sus funciones con alguna seriedad
y esmero; no requiere mucha inspección.
Cuando
hay necesidad de corregirlo, se muestra bastante comprensivo y
racional.
ES
DISCIPLINADO Y COMPRENSIVO
Ajústese
a esta frase, el empleado responsable: es consciente de la
responsabilidad y autoridad que implica su trabajo, y sabe responder
de él cuando se le pide. Encara sus faltas con franqueza, y es
capaz de sacar provecho de las correcciones que se le hace.
Siempre
procura someterse a las disposiciones reglamentarias, y cuando no lo
logra por su culpa o por otras causas, lo reconoce sin rodeos y
promete enmendarse.
Sabe
atender las órdenes, y cumplirlas con bastante acierto y prontitud.
Es fácil entenderse con él y aclarar cualquier asunto. No requiere
que se le fiscalice para ejecutar sus trabajos; es digno de
confianza.
MUY
DISCIPLINADO, NUNCA REQUIERE QUE SE LE LLAME LA ATENCIÓN
Resume
este concepto las características del servidor que ha adquirido aun
alto grado de disciplina. El hacer las cosas con la seriedad y
esmero debidos porque siente que de otro modo se estaría
defraudando a sí mismo. En ninguna oportunidad necesita el jefe
recordarle algún precepto de las disposiciones reglamentarias, pues
él conoce muy bien sus atribuciones y deber, y sabe desenvolverse
dentro de ese marco.
Atiende
y ejecuta las órdenes con mucha prudencia y esmero.
SU
DISCIPLINA ES EJEMPLAR
Identifícase
así al servidor que se distingue por el cumplimiento de las
disposiciones y reglamentos, por la responsabilidad y dedicación
con que realiza sus tareas, la urbanidad con que se desenvuelve en
su trabajo y la lealtad que guarda para con la institución y compañeros.
DE LA CALIFICACIÓN DE
SERVICIOS
(Sección
D)
Después
de llenar las secciones “A”,
“B” y “C”, el jefe deberá marcar la casilla de este
aparte que califique con más acierto el trabajo del subalterno.
Para hacer esto, él deberá basarse únicamente en la “Evaluación
del Desempeño en el Trabajo”, y olvidar cualquier rencilla,
simpatía o antipatía personales.
Las
calificaciones de “Insuficiente” o “Inaceptable” deben
llevar, adjunta, una explicación de las causas que las motivaron, y
las advertencias y observaciones hechas al servidor antes de ser
calificado.
TRÁMITE DE LA EVALUACIÓN
Y CALIFICACIÓN DE SERVICIOS
(Secciones
“E” y “F”)
Cumplido
lo anterior, el jefe firmará y sellará el formulario en los
espacios respectivos de la “Sección D”, y le entregará los
tres tantos al servidor para su conocimiento, estudio y devolución.
Si
una vez conocida por el subalterno, éste estuviere conforme, en el
acto del devolverá los
tres tantos al jefe inmediato y éste marcará la casilla “7”
del espacio “E”; y los remitirá al superior jerárquico para su
estudio, resolución y distribución. Y si este último ratificase
la calificación del servidor o la modificase en su favor, el trámite
se tendrá por terminado.
Si
informado el servidor de su evaluación y calificación de servicios
por el jefe inmediato, quedare disconforme con ésa, podrá dejar
constancia en el acto y solicitar entrevista, con sólo marcar la
casilla respectiva, firmar en el espacio correspondiente y devolver
los tres tantos del formulario, o manifestarlo por escrito en el
transcurso del día hábil siguiente.
En
caso de que ocurra lo señalado en el punto 3 anterior, el jefe lo
indicará en al “casilla 2” de la “Sección E”, y concederá
entrevista al subalterno dentro de los tres días hábiles
siguientes. Realizada ésta, hará la ratificación o la enmienda
que estime procedente, y lo consignará así en las casillas “a”
o “b”, según corresponda, de la misma sección, y confirmará
lo actuado con su firma, sello y fecha.
Concluido
el trámite anterior, bien fuere con avenimiento de las partes o sin
ella, el jefe inmediato deberá remitir el original y las copias a
su superior para su ratificación y distribución.
Las
Direcciones Regionales enviarán los formularios originales a la
Sección de Expedientes del Ministerio de Educación Pública, en el
mes de diciembre de cada año. Se enviarán acompañados de una
lista en estricto orden alfabético.
Los
formularios deben enviarse con el nombre completo y el número de cédula
correcto, sin alteraciones, manchones, borrones ni dígitos sobre
otros dígitos. Cualquier alteración que presente duda sobre la
autenticidad del documento, lo
anula.
No
se tomará en cuenta las calificaciones que presenten alteraciones
visibles en el tiempo efectivo laborado o que no se anote del todo
el día, mes y año en que comenzó y terminó el período evaluado.
Tampoco
se tomará en cuenta las calificaciones que no estén firmadas por
el Jefe Inmediato del calificado ni por el Superior del Jefe
Inmediato.
Cuando
las hojas de evaluación presenten dudas en el puesto y en la
calificación final, pueden ser tomadas para certificar el tiempo
efectivo laboral pero dentro de la certificación no constará
puesto ni calificación.
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